Los Pozos de la Nieve

En el dibujo que ilustra este artículo, se puede ver la sección de una estructura de fábrica de ladrillo: los llamados “Pozos de la Nieve”. En dicha ilustración, se pueden ver a dos personas; una se encuentra dentro de la estructura, aplastando nieve con un pesado mazo; la otra se encuentra fuera, echado nieve desde un cesto de mimbre, a través de una pequeña puerta.

¿Qué son los Pozos de la Nieve?

Se trata de unas estructuras de piedra o ladrillo, enclavas en zonas de umbría, protegidas del sol, para el almacene de nieve. Se trataría de verdaderos productores de hielo. La nieve se “recolectaría” de las montañas en invierno y se conservaría en los Pozos de la Nieve, por capas prensadas y separadas por pajas y poder ser usada en verano…”Limpia de polvo y paja”, origen del famoso dicho.

¿Cuál es el origen de los Pozos de la Nieve?

La utilización de la nieve y del hielo por el ser humano, como medio refrigerante y terapéutico es antiquísima. Las fuentes escritas y los restos arqueológicos nos hablan de su utilización por Griegos y Romanos hace más de 2000 años. En general, en todo el arco Mediterráneo en menor o mayor intensidad, el hielo es utilizado históricamente por los pueblos que lo habitan, desde tiempos remotos.

El caso de Madrid.

Desde que Felipe II decide en 1561 que Madrid sea la capital del Reino de España, la necesidad de hielo y nieve aumenta de manera notable. Dos son las maneras que tiene la ciudad de nutrirse de tal elemento: portando, por los llamados “neveros” (porteadores de la nieve), con sus mulas, la nieve en cestos desde la Sierra de Guadarrama hasta la ciudad y guardarla en los Pozos de la Nieve; o crear hielo, durante los meses de invierno, en una balsas de agua situadas a las afueras de la ciudad y después proceder a su conservación, dentro de los mismos pozos.

 

 

¿Por qué era tan popular el hielo?

Al igual que ahora, siempre ha sido agradable tomar bebidas frías a lo largo de la historia. Helados, sorbetes y la bebida fría era muy popular en aquella época, tanto para las clases más acomodadas, como para el pueblo llano. Además, desde época remota la utilización del hielo y de la nieve siempre tuvieron aplicaciones terapéuticas: se utilizaba para combatir las epidemias de cólera, para detener hemorragias o como sedante, entre otras.

El fin de los Pozos de la Nieve

Con la producción industrial del hielo, por medio de licuefacción de gases a finales del siglo XIX, y del desarrollo de la nevera a principios del siglo XX, la operatividad de los Pozos de la Nieve fue paulatinamente entrando en desuso, primero en la ciudades y luego en los pueblos, que fueron los últimos en adquirir la nueva tecnología de las modernas neveras.

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